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January 26, 2008

24 de diciembre de 2007 - Sanidad - Frank Alton

Mateo 1:18-25

Esta noche celebramos que el regalo más grande de la Navidad es que Jesús vino a ser salvación. Durante la temporada de Adviento vimos la salvación no como una transacción legal para complacer a un dios enojón, sino como una relación sanada. Todo el año contamos historias que revelan la salvación por medio de Jesús al sanar a individuos dañados por el pecado.

No es coincidencia que, habiendo sido anunciado como el que da a conocer a Dios (Jn 1:18), Jesús dedicó la mayoría de su ministerio a sanar a personas. “Dondequiera que él entraba, ponían a los enfermos en las calles y le rogaban que los dejara tocar siquiera el borde de su capa; y todos los que la tocaban, quedaban sanos.” (Mk. 6:56) Donde Jesús está presente, hay sanidad. Creo que lo mismo pasa hoy en día.

Es preciso reconocer que la salvación significa sanidad para entender bien la vida y el ministerio de Jesús. Cuando Bartimeo el ciego le grita a Jesús, pidiendo recobrar la vista, Jesús responde, “Puedes irte; por tu fe has sido sanado.” (Mk. 10:52) Por medio de su sanidad fue salvado; al recibir la salvación de Dios fue sanado.

Efesios 2:8 describe la salvación de Dios por la gracia. Si sustituimos la palabra “sanado” por “salvado”, el bien conocido versículo se convierte en, “Por gracia han sido salvados por medio de la fe.” Jesús vino para ganar nuestra confianza para que, debido a su naturaleza compasiva, podría sanar (salvar)nos, así revelando el deseo de Dios para sanarnos, no solo física sino espiritualmente.

Esto importa tanto porque arraigar la sanidad y la salvación en la gracia pone a todo el mundo en el mismo nivel en términos de acceso. Esto fue importantísimo en la iglesia primitiva, donde los Gentiles y los Judios peleaban por posición. Importó en la Edad Media cuando la iglesia trató de vender la salvación. Sigue importando en nuestro mundo donde aceptamos con demasiada facilidad sistemas que hacen que la sanidad sea más accesible a uno que a otros.

Durante los años en que nuestra familia vivía en Mexico invitando a cristianos de los Estados Unidos a experimentar la presencia de Dios entre la gente vulnerable allí, hubo un periodo cuando llevábamos a los grupos a los basureros y al orfanatorio en Santa Fe. Hablaríamos con padres y madres criando a sus hijos en el basurero, enfrentando la infección constante y la amenaza de muerte. En el orfanatorio muchos de los niños estaban descapacitados – o física o mentalmente.

Al final de cada día nos reuníamos para reflexionar y tratar de encontrar sentido en lo que habíamos visto en ese día. Fue un desafio por personas que vivían con muchas comodidades. Recuerdo a una persona tratando de conectar sus mundos, que de repente se estaban deshilachando en las orillas. Dijo, “Parece que algunas cosas son lo mismo si eres rico o pobre. Tener a un hijo/a enfermo/a, o perder a un hijo/a, es la misma angustia para cualquier padre o madre.”

Después de un silencio respetuoso le pregunté al grupo si creían que era lo mismo. Una persona respondió, “No creo. En mi mundo cuando un niño muere uno sabe que ha hecho todo lo que se podía para el niño. Un o ha provisto lo mejore que los doctores pueden ofrecer. En el basurero, cuando muere una niña, los padres saben que es porque no puidieron pagar los pesitos para comprar la medicina para salvarla. Esta me parece una angustia muy diferente.”

Orar por la sanidad significa orar por niños criados en basureros, orfanatorios, hogares urbanos y suburbanos, y por un mundo donde hemos llegado a creer que no hay suficiente sanidad para alcanzar. La sanidad, la salvación y el perdón están íntimamente conectados; cuando Jesús ofrece uno, ofrece el otro y se lo ofrece a todos. Cuando Jesús ofrece la sanidad, va más allá que curar. No es ni fácil ni barato; pero está disponible y es gratuito.

24 de diciembre de 2007 - La Paz - Elizabeth Gibbs Zehnder

La Paz de la que cantan los angeles ¿cómo se ve? ¿Se ve como una tarjeta Navideña?

En las tarjetas Navideñas que recibo, todo se ve muy lindo, estrellas brillando en el cielo de una noche templada, angeles volando y proclamando las buenas nuevas. Nos pueden engañar facilmente en creer que la paz de Dios viene cuando todo esta bien en el mundo, los niños comen bien, los trabajadores ganan salarios justos, todas las guerras se acaban, cuando todo esta bien, entonces los angeles abrirán sus alas y volarán por el cielo y nuestros corazones saltarán cuando escuchemos las buenas nuevas que la paz de Dios ha llegado….

Pero cuando leemos el evangelio, la paz que trae Jesucristo tiene un tono diferente. Si, resuena con mi ser, si, claramente viene de Dios, pero es tan contraria a la conveción y expectativas que es dificil reconocerla.

Para la mujer que trabajó en la prostitución, que escanadalizo el anfitrión de una cena extravagante, cuando entro ella y beso los pies de Jesucristo y le hecho perfume mientras que servian el salmon – a ella Jesus le dijo “tus pecados estan perdonados, tu fé te ha salvado, ve en paz.” (Lucas 7:50)

Para la mujer que estuvo excluida por 12 años porque su menstruación la hacía sucia ritualmente, cuando se junto con la gente y se atrevio a tocar el abrigo de Jesus. El instante donde sus dedos tocaron el dobladillo del abrigo– ella sintio que paro la pérdida de sangre, y Jesus sintio que se le fue el poder. La hizo venir hacia el y le aseguro “hija, tu fé te ha sanado, vete en paz.” (Lucas 8:48)

A los discipulos que se fueron a esconder, acurracados en su pena, desconcertados por el arresto de Jesus, aterrorizados por su muerte brutal en la cruz, Jesus vino y estuvo entre ellos y les dijo “sientan mis heridas, - la paz este con ustedes” (Lucas 24:36)

Asi es como la paz viene en el Evangelio. Viene en el medio de la dificultad. Viene en medio de la esperanza y el deseo insoportable, viene cuando las cosas estan de lo menos perfectas. Gracias a Dios. Gracias a Dios que no tenemos que esperar para la perfección para que la paz de Dios entre a este mundo.

Asi que esta noche, cuando las velas esten brillando, celebrando el nacimiento de Jesucristo, cuando cargamos la esperanza para que regrese rápido, vamos a tratar de buscar la paz que nos describe el Evangelio.

Vamos a juntarnos con los angeles en su coro alegre y cantaremos las buenas nuevas en los lugares mas inesperados:

Canta para la mujer cuyo pastor se nego a enterrar a su pareja homosexual;
Canta para el jornalero que espera en la lluvia para que le den trabajo;
Canta para la madre que lleva en sus brazos a su hijo con fiebre en la sala de emergencia;

Vamos a encontrar maneras de cantar las buenas nuevas con todo nuestro ser, todas nuestras vidas—lo que decimos, lo que hacemos, donde gastamos nuestro dinero.

Dejen que la canción de los angeles llene nuestros corazones:

“Gloria a Dios en lo más alto, y paz a toda la gente del mundo”

January 22, 2008

24 de diciembre de 2007 - La justicia - Samuel Chu

Lucas 2:46-55
“María dijo:
Mi alma proclama tu grandesa, O, Dios,
Y mi espiritú se recogisa en tí, mi Salvador.
Porque has reconocido
A tu pobre servidora,
Y desde este día en adelante
Todas las generaciones me llamaran bendita.
Porque tú, el Todopoderoso, has hecho grandes cosas por mi,
Y bendito es tu Nombre.
Tu merced se extiende de epoca a epoca
Para los que te temen.
Has demostrado fuerza con tu brazo,
Has derrumbado a los soberbios en su vanidad,
Has deponido a los poderosos de sus tronos
Y levantado los bajos a lugares altos.
Has llenado a los ambrientos con cosas buenas,
Mientras que mandas lejos a los ricos sin nada.
Has venido a la ayuda de Israel, tu sirviente,
Conciente de tu merced –
La promesa que le hiciste a tus antepasados –
A Sara y Abraham
Y sus decendientes para siempre.”
Cada quien tiene su propia canción – Naciones tienen himnos nacionales, los amantes tienen baladas, niños tienen canciones de cuna. Tenemos canciones especiales para bodas, cumpleaños en toda cultura. Cuando estas deprimido, felíz, cuando quieres protestar algo, tienes una canción. Esa es una razón porque los IPods son regalos populares. Nos da el poder de hacer una banda sonora y ponerala a tocar con nuestras vidas, y nos estimula nuestras imaginaciones para la vida.

Hay una gente de Africa que tiene la creencia de que nosotros los seres humanos se nos crea con una melodia única, una música que es solo para nosotros. Su tradición es de “honrar esa canción cantándola porque es bienvenida cuando nace una criatura, es consuelo cuando la criatura esta enferma, para celebrar cuando la criatura se casa, y en afirmación y en amor cuando la muerte llega.”

Nos toma tiempo para averiguar cual es nuestra canción, y distinguirla de la canción que otros quieren que cantemos. Imaginate tener una canción que es solo para nosotros; una canción que vive dentro de nosotros que nos describe al mundo; una canción que a veces oimos que no la canta de regreso el mundo; una canción que siempre esta ahí, no importa si sea día o noche, lista para consolarnos, para celebrar, sostener y guiarnos. Imaginate eso y preguntate, ¿cuál es mi canción?

Maria estallo con tremenda canción. La conocemos como “Magnificat”. Es una canción de celebración y justicia. Desafía que veamos el mundo al revés. Canta de la caida de los soberbios, los poderosos, los ricos, y de la subida del bajo y ambriento sirviente. Es una canción tan revolucionaria que te podrian meter a la carcel o hasta matarte. Y por eso ha durado tanto esta canción.

En este mundo sordo en que vivimos, madres no casadas y pobres, que no tienen oportunidades; a los extraños no se les da la bienvenida; la distancia entre los ricos y pobres crece más. En el lejano, el cielo se queda oscuro y silencioso. No hay angeles, ni trompetas, ni una estrella para guiarse, nada de buenas noticias, solamente los hechos frios de la vida real.

Pero con la canción de María nuestras imaginaciones sordas son asaltadas y empujadas a sus límites por imágenes, letras, e ideas peligrosas de lo que puede y no puede ser. Nos estimula nuestras imaginaciones para imaginar un nuevo y justo mundo. Y no puede haber justica hasta que se imaginen un mundo justo. La Magnifcat es el tipo de canción arriesgada y atrevida que hace la justicia posible y permisible.

El poeta hindú, Rabindrinath Tagore dice, “He pasado mis días encordando mi instrumento mientras que la canción que vine a cantar permanece sin cantar.” Consumidos por tareas, paralisados por hechos, esperando por mas datos… dejamos nuestra canción sin cantar. Hay una razón por que la gente canta cuando marcha. Los estimula, corta por los datos y hechos y despierta el valor para actuar como ningún dato puede.

En la luz de las letras subversivas de la canción de María, que yo pienso son apropiados para que dejemos que Emma Goldman, la conocida anarquista, tenga las últimas palabras. Emma le encataba bailar. Una noche un hombre la tomo al lado, y con una cara muy seria le susurro que no le parecia bien que una anarquista estuviera bailando, y menos con tanto abandono. No era digno de una persona que ser convertiría en una fuerza del movimiento anarquista.

Emma estaba furiosa y le dijo que no fuera un metiche. Estaba cansada de siempre pensar en la causa. Ella no creía que una causa, que representaba un ideal bello, de liberación de la convención social y los prejuicios, debería demandar la negación de la vida y felicidad. La Causa no podría esperar que ella se convirtiera en monja y que el movimiento no se volveria en un claustro.

"Quiero la libertad, el derecho de la expresión propia, el derecho de todos a las cosas bellas y radiantes." Ella escribio, “El Anarquismo era lo que significaba para mi, y yo viviriá a pesar de todo el mundo — las prisiones, persecuciones, todo. Si, a pesar de la condenación de mis compañeros mas cercanos, yo viviriá mi bello ideal. Si no puedo bailar, no quiero su revolución.”

¿Escuchan la música? ¿Han respondido a su llamamiento y se han unido al coro? Nacido para nosotros este día es un mundo nuevo y justo. Canta, baila y ser parte de la revolución.